
"El primero está atado a un árbol y al último se lo están comiendo las hormigas", dijo Melquíades el gitano en "Cien Años de Soledad". Cada historia en este blog es una de esas hormigas, el final de otros Buendía que aparecen aquí con otros nombres, otras vidas, porque cada cual tiene su Macondo particular... aunque las hormigas que nos coman sean, al final, las mismas.
30.6.08
PUDIMOS

29.6.08
Las reglas del juego

28.6.08
Triángulos perfectos
Hubo un tiempo en que la amistad era pura, fácil.
Hubo un tiempo en que uno pensaba que los amigos estarían ahí para siempre, contra viento y marea.
Hubo un tiempo en que dos era la ausencia de otro y tres nunca fue multitud.
Hubo un tiempo en que la figura más perfecta del mundo era el triángulo. Equilátero. No importaba de qué lado lo miraras: sus lados eran iguales.
Hubo un tiempo en que todo parecía perfecto y eterno.
Hubo un tiempo en que podíamos vivir de sueños comunes, aunque supiéramos que no los íbamos a cumplir.
Hoy es momento de recordar que aquello existió de verdad. Que por una vez existió el triángulo más perfecto del mundo y que yo fui uno de sus lados.
Donde el orden alfabético perdió su nombre y el miedo a la verdad

Amistad.- Dícese de la alucinación sufrida por un individuo en estados ebrios o de necesidad que consiste en confiar secretos y estados de ánimo positivos o negativos a otras personas que acaban traicionando al individuo que sufre dicha alucinación.
Amor.- Dícese de la alucinación recíproca cíclica sufrida por dos individuos en estados de necesidad que consiste en confiar ciegamente en el otro. Estas alucinaciones vienen acompañadas de fuertes estados de deseo sexual meramente temporales que, al acabar, acaban también con la alucinación. Suelen quedar restos reconocibles en la necesidad del otro, aun cuando la alucinación haya pasado. Pero quien lo sufre sólo padece un síndrome de abstinencia que se renueva cuando la alucinación se vuelca en otra persona.
Besar.- Traspaso de saliva y virus de una boca a otra, como preliminar del acto sexual. Hay quien realiza el traspaso basándose en el amor. (ver "amor")
Esperar.- Acción de perder el tiempo en pos de algo que nunca va a llegar.
Conclusión.- Aplícase al justo momento en que un individuo está hasta los cojones de pensar.
Superación.- Dícese de la breve tregua que se da a sí mismo un individuo para coger aliento y volver a revolcarse en su propia mierda a la mínima oportunidad.
Decepción.- De variable duración, dícese de la circunstancia en que un individuo logra ver la realidad sin nungún tipo de amortiguación artificial.
Promesa.- Dícese de la frase pronunciada en falso con el fin de callar o tranquilizar a otro o a uno mismo. El nivel de la falsedad por lo general es directamente proporcional al nivel de lo prometido.
Encoñamiento.- Gravísima alteración que consiste en transformar una realidad en otra totalmente diferente. Por lo general, quien padece el encoñamiento pierde cualquier facultad de razonamiento cabal y un adormecimiento de los sentidos que impide la llegada de sensaciones negativas de cualquier tipo. Cuando la alteración pasa, deja como secuelas grandísimos arrepentimientos, impedimento de autocomprensión y promesas de no volver a sufrir dicha alteración. (ver "promesa")
Apoyo.- Acción de fingir entender y acompañar a alguien con el fin de cobrarle el favor con intereses. Aunque puede ocurrir que uno se quede esperando a que se le devuelva. (ver "esperar")
Aprendizaje.- Proceso por medio del cual el individuo cree haber escarmentado de sus errores hasta que se presentan problemas nuevos, comenzando el proceso nuevamente. En la mayoría de las circunstancias, el proceso no se ha dado en absoluto, creyendo el individuo que ha superado el obstáculo, hasta que se vuelve a presentar y vemos lo falso del proceso anterior. (ver "superación")
Principios.- Lista imaginaria mental que uno dice respetar o cumplir con el fin de no mostrarse como el ser sin escrúpulos que es ante los demás. Basta con estímulos sexuales o económicos para descubrir la inexistencia o, en su defecto, la fragilidad de los mismos.
Dignidad.- Recurso de autodefensa en que un individuo se refugia cuando cree que ya se ha arrastrado lo suficiente. Este mecanismo de defensa suele aparecer en frases tales como "¿crees que no tengo dignidad?", sabiendo el propio individuo que, efectivamente, carece totalmente de ella, pero que debe intentar que el otro crea la posee. En realidad es sólo un espejismo dirigido hacia los demás. Tras intentar lograr por todos los medios algún fin que no se ha logrado, se finge renunciar a él, refugiándose en la susodicha dignidad y principios. (ver "principios")
Firmeza.- Cualidad de lo firme. Como las decisiones tomadas por un individuo sin visos de cambio, a las que les basta un pequeño estímulo para que varíen.
Decisión.- Intención inicial de realizar un acto u omitir otro. Como la firmeza, es muy susceptible a cambios al mínimo estímulo externo. Pueden entrar en juego para su conservación la promesa y los principios. (ver "promesa", "principios")
25.6.08
21.6.08
Cuidado con lo que sueñas...

... porque puede cumplirse.
11.6.08
Exorcizando un sueño

Noté una oscuridad que no me gustó y, con un extraño nerviosismo, me levanté y me acerqué al interruptor para dar la luz. Sentía ese miedo extraño de las pesadillas en las que uno sabe de antemano que no va a encenderse y que va a sentir terror. Lo toqué, nerviosa... y la luz no se encendió.
Apoyándome de las paredes, con un miedo que me hacía sollozar sin poder llorar, fui poco a poco hasta la puerta de la calle. Me faltaba el aire.
Salí al rellano, me di cuenta de que sólo llevaba puesto una camiseta amarilla y los pequeños calcetines, pero el miedo me impedía volver a entrar en mi casa. El rellano también estaba totalmente a oscuras, mínimamente alumbrado por la luz de la luna que entraba por la ventana de la escalera. Bajé los escalones con dificultad pero muy rápido y empecé a notar que me faltaba más aún el aire. Tenía la certeza reveladora de los sueños de que me iba a dar un infarto.
Llegué al patio del edificio, el enorme patio lleno de árboles oscuros que parecen cobijar pajaritos y mariposas por el día y monstruos de noche. Hacía viento, muy fuerte y ruidoso y me daba miedo el murmullo de las hojas y las ramas de los árboles. Tenía que darme prisa o moriría de un infarto en medio del patio, de madrugada, asustada, con frío, como nunca quise morir: de noche y sola.
Intenté acelerar el paso. Me dolían los pies de pisar las pequeñas piedras del patio, notaba claramente el dolor punzante clavándose una, luego, otra, pero lo único que me importaba era llegar al Centro de Salud que hay enfrente de mi edificio. En la puerta del patio, la que sale a la carretera, había un niño sentado, jugando ausente con sus propias manos.
Vi el Centro de Salud tan cerca... así que decidí hacer el último esfuerzo para llegar a la puerta y que me recogieran allí. Crucé la calle agarrándome el brazo izquierdo ya paralizado, a tropezones y, muerta de terror (porque eso era lo que sentía: terror), llegué a la puerta. No había nadie. Nadie en ninguna parte. La calle también estaba a oscuras, como en todas mis pesadillas. Una oscuridad más tenebrosa que la verdadera oscuridad; una oscuridad llena de soledad y de miedo. Vi la puerta de una casa cercana y decidí tocar el timbre. Oí las 4 campanadas del reloj de la iglesia, eran las 4 de la madrugada, pero yo tenía que buscar ayuda.
Me abrió un hombre de unos 50 años, tal vez algunos más, apoyado en una muleta de hierro. Me miró, interrogante, algo asustado en un principio. Cuando intenté explicarle que llevaba un buen rato sin poder respirar y que iba a morirme, la voz no salió de mi garganta. Movía los labios y no salía nada.
Sólo oí "¡¡Ayúdeme!!", entre sollozos. Fuerte, claro. De hecho, fue mi propio grito el que me despertó.
Noté que el corazón se me iba a parar y que tenía la cara llena de lágrimas. Me levanté como pude, sin sentir el brazo e intentando coger aire a bocanadas. Sentía todavía el pánico de la pesadilla. Tenía todavía miedo de que el corazón se me parara. Y sentí miedo de saber que estaba sola en casa, de que me había levantado de la cama, como en mi pesadilla, de caminar hacia la puerta, de ver el pasillo a oscuras, igual que hacía un rato en el sueño, era una réplica exacta de cada detalle de lo que acababa de soñar.Me acerqué al interruptor rezando, con el corazón galopando y los sollozos de niña pequeña, muerta de miedo.
- Por favor, que se encienda la luz...
(Esta locura sin sentido fue una pesadilla que tuve en Marzo de 2007. Necesitaba exorcizarla porque no he logrado superar aquel miedo todavía. Después de esa noche, estuve una semana con casi 40 de fiebre y migraña aguda. 7 días sin poder casi andar por los mareos y el dolor insoportabe dentro de la cabeza, como una pesadilla constante. Prefiero pensar que la pesadilla ocurrió por el extraño virus que dijeron que estaba incubando... y no al revés)
9.6.08
7.6.08
Guapos de una época





Kirk Cameron, guapo oficial donde los hubiera en los años 80. Se hizo popular con la serie "Los Problemas Crecen", donde hacía el papel de hijo reblede de un psiquiatra y una periodista. La familia perfecta de los sitcoms yanquis. Pero, ojo, analizando el papel del chaval en la serie, menudo futuro le podía esperar. Mentiroso, patrañero, gigoló, metía en líos a todo a aquel que tocaba o se topaba por el camino. Al final sus papaítos le daban el sermón moralista de esas series y él fingía aceptarlo y ser mejor persona. O bien acabó de quinqui esquinero pidiendo dinero a su hermana la empollona para sus trapicheos o bien acabó de presidente de Estados Unidos. Pero los grises no existen para las personas como el chavalito que representaba en la serie. Guapo antes, guapo ahora. Nunca se ha sabido de nada importante en su carrera después de aquello... pero sigue de buen ver el muchachito.






Después de la saga hizo una serie que se desarrollaba en la Casa Blanca. La pasaban por TVE, en la 2, pero no triunfó.
Los años sí que han pasado por él, aunque el Parkinson no le ha beneficiado en nada a su imagen.
Fue un guapito oficial al que también se le pegó un papel cinematográfico del que nunca ha logrado desprenderse, cosa mala.

Juanjo Artero ha triunfado y sigue triunfando como policía en la serie "El Comisario", aunque a veces uno no puede evitar pensar que es el mismo Javi de mayor, que se hizo madero y ya está.
Nunca me pareció guapo. Esas pintas que tenía en Verano Azul de mariquita melenuda y la pinta de ahora de chulo de playa... No, Javi... digo, Juanjo, no.
Qué decir de José Luis Fernández, nuestro Pancho de Verano Azul. Joder, esto es la otra cara de la moneda. Muchas leyendas urbanas han corrido desde entonces sobre su persona: desde drogadicto a sidoso pasando por todo lo que se puedan imaginar. Lo que sí parece ser cierto es que sufrió una esquizofrenia juvenil de la que no se ha recuperado. Hacía el papel de niño del pueblo, desgraciado perdido, que vivía con unos tíos que lo trataban de un modo digno de denuncia hoy en día. Explotado laboralmente y maltratado física y psicológicamente. Recuerdo el capítulo donde Pancho aparecía con una coneja en la cabeza de agüita y contaba, entre las risas de todos los demás, que su tía le había dado un sartenazo en la cabeza. Que lo haga ahora, la bruja, para que vea dónde acaba.
Un chiste muy cruel contaba que Javi había acabado en "Policías" y Pancho en "Chaperos".
¡¡Un respeto a los ídolos de la niñez, hombre!!David Summers, el cantante de Hombres G. Dios mío, lo que cambian las cosas y los gustos. ¿Se han parado a escuchar cualquiera y digo CUALQUIERA de las canciones de los Hombres G?
David Summers era el niño pijo hijo de Guillermo Summers, un humorista director de cine, que le dio entrada en un programa de televisión para que cantara con su grupo el tema "Venecia" y de ahí en adelante todo vino rodado. Años de éxito con canciones disparatadas, románticas y algunas un poco "porno" para la moralidad de los 80 que, aunque no lo crean, era mucha.
Con sus polos Lacoste, sus vaqueros Levi´s y sus zapatones, se metía en sus canciones con los pijos... tenía guasa el tío. Ni siquiera sabía cantar. A día de hoy, sigo sin entenderlo. Y que conste, que yo me las sabía todas, a ver quién no. Todas mis amigas llevaban sus cintas hasta cuando iban al baño y por repetición entraron todas en mi cabeza. A mí me gustaba Rafa, el guitarrista, un golferas de pelo de punta.
Hoy en día el Summers no está mal, le han sentado bien los años. Cuando decidió sacar otro disco después de tantos años, me di cuenta de que sigue siendo el mismo insulso de siempre. No me molesté ni en piratearlo. Algunas canciones antiguas sí, para las fiestas, que hacen mucha gracia cuando una lleva unos rones de más encima.Dios mío, Pierce Brosnan. Éste es como el vino, mejora con los años. Saltó a la palestra con la serie Remington Steele, donde interpretaba el papel que mejor le va: embaucador encantador de serpientes. Era un criminal de poca monta, un "ladrón de buen corazón", como El Dioni, pero dos millones de veces más guapo... o tres millones, sería más correcto. Aparecía de casualidad en la agencia de detectives que llevaba una mujer y se hacía sueño y señor del cotarro, eso sí, por ayudar a la pobre muchacha. Después de infinitos capítulos donde resolvían todos los crímenes, por fin se lían. Como en "Luz de Luna", ¿se acuerdan? Ya pasábamos directamente de los casos que resolvía Bruce Willis, estábamos totalmente desesperados porque se enrollara de una maldita vez con la rubia de la nariz repingona, otra belleza de la época, la mujer.Pierce no dejó de triunfar y el papel de Remington Steele no le hizo mucho daño en el futuro. Más bien lo benefició... ¿o fue su cara? El caso es que ha sido uno de los James Bond más exitosos de todos, que no son pocos. Ay, Piercito, ay...
Tom Hanks. Con la cara de pringado que tenía en los 80 se metió en el bolsillo a medio mundo. Las chorradas varias tipo "Socios y Sabuesos" o "1, 2, 3... Splash" lo llevaron a la fama en aquella época en la que las pelis, cuanto más absurdas y surrealistas, mejor. De ser el mejor amigo de un perro, pasó a tirarse un pez encarnado por Daryl Hannah. ¿y la gran babosada romántica que interpretó con la cansina Meg Ryan en "Algo para Recordar"? Afortunadamente para él, en los 90 se le brindó la oportunidad de su vida en la película "Philadelphia", que abordaba el tema del SIDA en una sociedad que no estaba preparada ni informada. Con la canción de Bruce Springsteen, fue un exitazo de taquilla y de todo que dio un giro a su carrera, gracias a Dios. Después de eso empezó a ser uno de los mejores actores de Hollywood, pese a quien pese. "Forrest Gump" y "Naúfrago" le dieron dos Óscars que parecen haberle borrado la cara de pringado con la empezó a triunfar. Y lo peor, que con aquella cara se le considerara uno de los guapos oficiales. Eso sí, un guapo gracioso.
Guapos o pseudo-guapos de una época, de mi época. Ay... qué recuerdos...
5.6.08
Pronombres con nombre... Breve historia de una decepción
