
"El primero está atado a un árbol y al último se lo están comiendo las hormigas", dijo Melquíades el gitano en "Cien Años de Soledad". Cada historia en este blog es una de esas hormigas, el final de otros Buendía que aparecen aquí con otros nombres, otras vidas, porque cada cual tiene su Macondo particular... aunque las hormigas que nos coman sean, al final, las mismas.
7.8.07
1.8.07
El cuento del escorpión y el sapo

Una vez iba el sapo caminando lejos de su charca, por la arena. De repente se encontró a un escorpión herido, no podía andar. El escorpión miró al sapo apenado y le dijo:
- Amigo sapo, por favor, llévame hasta mi guarida para estar allí a salvo.
- ¡Ni hablar, escorpión! - dijo el sapo - eres un escorpión y podrías matarme con tu picadura.
- ¿Crees de veras que te mataría siendo quien me ponga a salvo?. Vamos, amigo, por favor, aquí afuera estoy a expensas de los depredadores.
El sapo se apiadó del escorpión y lo cargó hasta su guarida. Al llegar y ponerse a salvo, el escorpión, a la velocidad del relámpago, picó al sapo.
- Pero... me prometiste que no me matarías si te traía - dijo el sapo mientras notaba que el veneno del escorpión lo iba paralizando
- Efectivamente, querido amigo. Me has salvado pero... tú ya sabías que yo era un escorpión.
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